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[LUN] Daniel Silva hizo un curso de manejo a los 35 años: "Muchos Profes no me creían"

No aprendió antes porque nunca le interesaron los autos, pero cambió de idea tras el nacimiento de su hija, Martina.


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Aprender a manejar fue un eterno pendiente para Daniel Silva (35), uno de los conductores de "Meganoticias" y de "La ciencia del futuro" en la emisora online Txs Radio. Lo fue postergando tanto que llegó a los 35 años y se seguía moviendo en bicicleta, Metro y plataformas de transporte. "Yo siempre decía que mañana aprenderé", recuerda. Hasta que nació su hija, Martina.


"Tenía poco tiempo, entonces debía acompañar a mi esposa, Javiera, a los controles, y después de que nació, llevara mi hija donde mis suegros. Se fue haciendo más necesario tener un auto, sobre todo en el contexto del Covid, donde es más seguro moverse así", relata el también conductor de "Planeta Futuro" en el noticiero de Mega.


La periodista Patricia Venegas, de TVN, tedio un dato de cursos de manejo a domicilio ("ella también aprendió mayor", dice). Se inscribió en "Frote manejo" (https://bit.ly/3gz4YlK), donde iban a la casa a hacerle clases. "Me tocaron varios autos, eran todos chiquitos, pero diferentes, como un Yaris hatchback, por ejemplo. Mi idea, para ahorrar tiempo, era que siempre me iba manejando hacia el canal, entonces ese trayecto era como parte del curso", dice.


Lo que más le costaba era pasar los cambios. "Tenía una reacción lenta, se me quedaba pegado el cambio y tenía que mirarlo para hacer la maniobra; pero como no puedes sacar la vista del camino, el profesor me retaba y ahí me tupía un poco. Partir el auto tampoco me resultaba fácil, que me imagina que es algo que le cuesta a todo el mundo", afirma.


En paralelo a unas diez clases prácticas también salía a practicar con su hermano en un Mitsubishi Lancer GLX año 2010. "Muchos proles (del curso) no creían que yo no sabía manejar a mi edad, pero al final no hubo problema", cuenta.


La prueba para obtener la licencia tuvo que darla dos veces: fue a rendirla en el auto de su hermano. "pero no me dejaron hacerla porque el inspector de la municipalidad de Ñuñoa me preguntó por el extintor y el de mi hermano estaba vencido, así es que tuve que ir a comprar otro". La segunda vez lo pasó sin problemas, pero se hizo una promesa. "Lo único que sabía era que quería tener un auto automático".


Como le gusta la tecnología, y hace muchos reportajes de ciencia, medio ambiente y sustentabilidad, quería comprarse un auto eléctrico o híbrido. "Pero estaban muy lejos de mi alcance, son muy caros. Como aprendí recién, me compré un auto pequeño, un Suzuki Baleno Hatchback año 2020, con motor 1.4, que tiene una maleta profunda (755 litros con la ultima fila abatida), a diferencia de otros. Y cabía el coche de mi hija adentro, eso me hizo comprarlo".


-¿Se considera un buen conductor o siente que todavía le falta?


-Es una autoevaluación y uno siempre se pone mejor nota, pero creo que he aprendido rápido. Ahora estoy mucho más perito, pero es más sencilla la conducción en un vehículo automático. Mi intención es aprender bien con este auto y que el próximo ojalá sea un SUV eléctrico. Al comienzo tuve miedo, sobre todo con los vehículos en doble fila y las motos que se cruzan, pero huy ando sin miedo.


-¿Le gusta manejar rápido?


-No me doy cuenta. La Javiera me reta, sobre todo en carretera, porque este auto es suavecito y no es que me guste la velocidad, pero acelero fácilmente y no lo noto.


-¿Por que se demoró tantos años en aprender?


-Nunca me gustaron mucho los autos. Usaba mucho el Metro y la bici, sobre todo en verano, y el resto del tiempo optaba por las aplicaciones de transportes, eso me facilitaba mucho las cosas.


-¿Muchos tapones?


-Le he pegado cuatro topones y ya tiene un par de rayones. Una vez estaba saliendo de un partido de fútbol, muy apurado y le pegué a un auto atrás fuerte; el mío quedó abollado, pero al otro, que era una camioneta grande, no le pasó nada. Fue un error mío.


¿Qué dicen los expertos?


Marcial Toledo, instructor de conducción de Automóvil Club, comenta que cualquier persona puede aprender a manejar sin importar la edad. Pero estima que en general pasa que a los mayores de 35 se les hace más difícil. "A los 18 años la gente es más arriesgada; llegan y hacen las maniobras sin problema, pero las personas mayores son más mesuradas y, aunque no la quieran, se limitan un poco más".


Explica que en ocasiones se trata de gente mayor que nunca ha estado detrás del volante, "Tienen cero conocimiento de cómo funciona el vehículo. En cambio, algunos jóvenes ya lo saben y se desenvuelven casi solos", precisa.


-¿Alguna otra cosa que se repita entre los conductores novatos de más edad?


-A veces pasa que uno les explica mucho a los alumnos lo que hay hacer y ellos dicen que entienden todo, pero el cuerpo no reacciona. No les salen las maniobras. Tenemos un programa de 12 clases prácticas, pero puede que para alguien mayor sea muy poco y tenga que contratar clases adicionales.


El neurólogo Alvaro Vidal, de Clínica Somno, explica que adquirir nuevos conocimientos es algo más simple en personas menores y sanas. "Con el tiempo vamos perdiendo la capacidad de aprender cosas rápidamente y eso tiene que ver con que en los primeros años está el peak de la neuroplasticidad, que es crear nuevas y mejores conexiones entre las neuronas. Aprender a manejar más joven es más simple. Pero creo que un beneficio de aprender mayor es que se requiere criterio, y a los 35 años eso beneficia a un buen conductor", estima.


-¿Hay alguna manera de mantener el cerebro fresco con el paso de los años?


-Sí: igual que el entrenamiento físico es muy importante el entrenamiento cognitivo. Puede ser puzzle, sopa de letras, sudoku, aprendizaje de idiomas o ajedrez.