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[LUN] ¿Despertó y encontró migas en su cama? Puede ser el Síndrome del Comedor Nocturno

'Sabemos que va en aumento por el número de pacientes que llegan a la consulta contando que se levantan por la noche a comer, sin clara conciencia de los motivos', afirma la neuróloga Evelyn Benavides.


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Si Amanece con la cama llena de migas, el pan con mantequilla pegado en la cara, las manos con chocolate derretido y el velador con restos de dulces, algo no está bien. Lo más probable, según los especialistas, es que usted esté dentro del grupo de las personas que sufren el denominado Síndrome del Comedor Nocturno', problema que fue identificado como trastorno alimentario por el DSM (Diagnostic and Statistical Manual Disorders) de la American Phychiatric Association (Asociación Estadounidense de Siquiatría), y que en nuestro país se ha intensificado en el último tiempo, según relatan los especialistas por lo que ven en sus consultas.


¿De qué se trata?


'Las personas con este trastorno se levantan a comer en la noche, pero el problema mayor es que ingieren alimentos altos en grasas, azúcares o carbohidratos. Incluso pueden llegar a ingerir alimentos que no son tan comestibles, como probar sustancias tóxicas', advierte el neurólogo Pablo Guzmán, director médico de Clínica Somno.


Agrega que este trastorno es una parasomnia (acciones que las personas realizan durante el sueño) y que el paciente está en semiconciencia e incluso inconsciente. 'A veces también cocinan y manipulan ollas y cuchillos, y al levantarse se dan cuenta de las comidas a medio preparar y envases de alimentos', acota.


'Sonambulismo de la comida'


'Sabemos que (el síndrome) va en aumento por el alza de pacientes que llegan a la consulta contando que se levantan por la noche a comer cosas, sin clara conciencia de los motivos (para hacerlo). Consumen alimentos hipercalóricos, no lechuga. Al día siguiente descubren que dejaron los huevos fritos en la sartén.


No sabemos la incidencia de cuánta gente en la población tiene este síndrome, pero existe. Es un tipo de sonambulismo de la comida que muchas veces también está gatillado como efecto secundario por medicamentos inductores del sueño', precisa la neuróloga Evelyn Benavides, especialista en medicina del sueño de Clínica Universidad de los Andes.


Hiperfágicos por la noche


'Muchas personas me han comentado que tienen este problema', revela la neuróloga Perla David, de Clínica Dávila y Vida Integra. 'Estos individuos no comen temprano, son hiperfágicos en la noche: a esa hora consumen más del 25% del total de calorías (diarias) que necesitan, y siempre alimentos ricos en calorías, como medio para disminuir la ansiedad, pero al final la agravan', aporta.


Enzo Rivera, neurólogo y director del Centro de Estudios del Sueño de Clínica Ciudad del Mar, manifiesta que el problema 'afecta más a mujeres, que se levantan a comer entre la transición del sueño y vigilia. Muchas suben de peso sin tener recuerdo de su conducta alimentaria por la noche, pero comen cosas dulces cuyos restos aparecen sobre su velador al día siguiente'. Da un dato: 'Esta es una causa que puede afectar al 10% de los pacientes con obesidad mórbida'.


'No es chistoso'


'Es algo complejo llegar al diagnóstico porque la gente lo toma como algo chistoso y califica este trastorno como maña o antojo y no consultan', resalta María José Escaffi, nutrióloga de Clínica Las Condes. Este desorden, 'como otros de los TCA (Trastornos de la Conducta Alimentaria), se han intensificado porque el estrés es uno de los potentes gatillantes de no poder dormir bien. Mucha veces pillamos a los comedores nocturnos porque no se lavan los dientes y se llenan de caries'.


Gerardo Rivera, siquiatra y académico del Instituto de Neurociencias Clínicas e Instituto de Estudios Sicológicos de la Facultad de Medicina de la Universidad Austral, precisa que se trata de 'una alimentación disfuncional que se produce durante el periodo de sueño y, en general, hay pérdida parcial o completa de la conciencia durante el proceso de esa alimentación, con un recuerdo posterior bien alterado. Lo que sí se sabe es que es más frecuente en mujeres, entre el 60% y el 83% , con edades de entre 22 y 40 años'.

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