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[EM] Empleos de menor calificación siguen 20,6% bajo el nivel prepandemia

Los empleos de jóvenes, adultos mayores y trabajadores con menor nivel educativo fueron los más afectados durante la crisis económica derivada de la pandemia, y hoy son los más rezagados en la recuperación. Menor crecimiento económico, el alza del salario mínimo y otros factores estructurales podrían demorar aún más el repunte. Enlace


Una 'emergencia laboral no declarada' alertó el economista David Bravo, tras conocerse la última encuesta de empleo del INE. Más que la tasa de desempleo de 9% —que ya es alta—, al director del Centro UC Encuestas y Estudios Longitudinales lo que le preocupa es que aún faltan más de 450 mil puestos de trabajo para volver a tasas de ocupación prepandemia, 'una cifra que parece absolutamente inalcanzable en un lapso corto de tiempo'.


Bravo explica que la tasa de ocupación, es decir, la proporción de personas que tienen un empleo respecto de la población en edad de trabajar, se ubicó en 55,4% el trimestre móvil junio-agosto de 2023, mientras que en diciembre 2019-febrero 2020, previo a la pandemia, superaba el 58%. Y no solo eso, este es el nivel más bajo en 13 años.


Plantea que, según la Cepal y la OIT, Chile está entre los tres países de América Latina más rezagados en la recuperación del empleo, junto con Belice y Panamá. Y si se considera que mucho antes lo alcanzaron Norteamérica y Europa, 'somos de los países más rezagados del mundo'.


'El primer problema que tenemos hoy es que no se reconoce el problema. Y si ello no ocurre, no estamos tomando las medidas que se requieren, o bien no se está considerando esta negativa situación del mercado laboral al discutir otras propuestas o reformas', afirma el economista.


El ministro de Hacienda, Mario Marcel, enfrentó el tema el martes en el Congreso. Dijo que al separar la tasa de ocupación entre los asalariados, trabajadores por cuenta propia, familiares no remunerados y personal de servicio doméstico y empleadores, 'la diferencia grande de ocupación la tenemos concentrada en cuenta propia, porque los números son mayores, y en estas otras categorías. Pero en el caso de asalariados, estamos prácticamente en los niveles previos a la crisis'.


David Bravo explica que los asalariados están 3,3% por debajo del nivel prepandemia, pero proporcionalmente se trata de la mayor parte, con 228 mil personas. Los cuenta propia, empleadores y familiares no remunerados están 5,5% por debajo, con 127 mil personas menos. A su vez, el servicio doméstico está 31% por debajo del nivel prepandemia, con 95 mil puestos menos (ver infografía). 'Los trabajadores asalariados aún no recuperan sus niveles prepandemia', afirma el economista.


Eso sí, admite que dentro de este grupo hay asalariados formales e informales y los más formales de todos, que son los que cotizan en el sistema de pensiones, prácticamente recuperaron su nivel prepandemia, según los datos de la Superintendencia de Pensiones.


Por nivel de calificación de los empleos, los más rezagados son los trabajos que el INE define como 'ocupaciones elementales', que son aquellos con menor calificación y están un 20,6% por debajo del nivel previo a la pandemia, con una brecha de 388 mil puestos. En este grupo se encuentran, por ejemplo, auxiliares de aseo y trabajadores de casa particular, obreros en distintas actividades económicas, cocineros de comida rápida, entre otros.


En el otro extremo, el empleo de profesionales ya se encuentra un 20,9% por encima del nivel anterior a la crisis, lo que implica 269 mil puestos adicionales. Este grupo incluye a profesionales de las ciencias e ingeniería, salud, educación, negocios, tecnologías de la información y comunicaciones, derecho y ciencias sociales y culturales.


Asimismo, los que se recuperaron más rápido fueron los cargos directivos, gerenciales y administrativos, del sector privado y público, que ya están casi 30% sobre el rango precrisis, con 96 mil puestos más.


Si se analiza por nivel de educación, la situación es similar: el déficit de empleos de personas con educación básica o media incompleta es cercano a 20%, mientras que para personas con educación universitaria ya está 2,5% por arriba.


El trabajo informal sigue 11,7% por debajo y el formal, solo 1,9%. En contraste, los trabajadores extranjeros ya casi recuperaron el nivel prepandemia, mientras que los nacionales están 5,5% abajo.


Uno de los datos que más llaman la atención es que el déficit de empleos se concentra en jóvenes y adultos mayores. Los puestos de trabajo de personas entre 15 y 24 años están 22% por debajo de la pandemia y para personas entre 55 y 64 años son 7,3% inferiores, profundizándose el déficit a medida que avanza la edad.


Menos calificados, los más afectados


David Bravo señala que los grupos que se quedaron rezagados en la recuperación son los que, precisamente, más cayeron durante la crisis. Por ejemplo, mientras el retroceso del empleo formal fue de 15%, en empleo informal fue de 40%. La caída de puestos de trabajo en personas con solo educación básica fue de un 41% y en ocupaciones elementales fue de 33%.


'A esta tendencia contribuyó la Ley de Protección del Empleo, que puso una red de protección para aminorar y contener los despidos en el sector formal. Sin embargo, la ausencia de información confiable sobre el sector informal y las carencias de institucionalidad no permitieron una red análoga para estos grupos', indicó.


El gerente general de Trabajando.com, Ramón Rodríguez, sostiene que, si bien hubo una recuperación importante de los empleos hasta diciembre de 2021, luego la tendencia se ralentizó y, en lo reciente, se ha visto una disminución en las vacantes, lo que atribuye a modernizaciones de proceso y menores presupuestos para contratación.


Señala que, efectivamente, los sectores con menor calificación son los más afectados, porque son los cargos de mayor volumen. A esto se suma 'el incremento de sueldo mínimo, restricciones de jornadas y las condiciones de la economía en general. Además, vemos como en los roles operativos se van reemplazando por herramientas tecnológicas o se eficientan los procesos'.


En el caso de la recuperación más rápida en inmigrantes, el director del Observatorio del Contexto Económico (Ocec), de la UDP, Juan Bravo, señala que ese grupo 'tuvo una mayor propensión a mantenerse participando en la fuerza laboral, debido a que tiene fuertes necesidades de trabajo, y no tenían acceso a subsidios y ayudas del Estado'.


No obstante, añade que, si bien el empleo de extranjeros se recuperó más rápido, esto fue a costa de un aumento en la informalidad. La tasa de ocupación informal en el período prepandemia de los extranjeros era de 22,8% y hoy está en un récord de 32,2%.


Cambios estructurales y menor actividad económica


David Bravo advierte que un cambio estructural que explica el rezago de algunos segmentos es el aumento del salario mínimo. 'El alza muy significativa que se ha legislado puede contribuir a mantener este déficit de empleos hacia el futuro, si se considera que este déficit está concentrado en grupos que en parte importante son perceptores de la remuneración mínima', sostiene.


Hasta febrero de 2020, antes de la pandemia, el salario mínimo era de $301 mil. Actualmente se ubica en $460 mil y en julio del próximo año llegará a $500 mil.


Por otra parte, Juan Bravo plantea que en el caso de los jóvenes, una razón detrás de la menor tasa de ocupación es la mayor proporción que declara no buscar trabajo porque está estudiando. La población de 15 a 24 años que está fuera de la fuerza laboral por razones de estudio pasó de 51% en diciembre 2019-febrero 2020 a 62,1% en junio-agosto 2023.


'Si bien la menor tasa de ocupación de jóvenes respecto al período prepandemia puede tener algún costo económico transitorio en el corto plazo, en el mediano y largo plazo el efecto puede ser positivo al permitir contar con una población con un nivel de capital humano más elevado', sostiene el economista del Ocec.


En los adultos mayores, el grueso del aumento de la tasa de inactividad laboral respecto del período precrisis obedece a razones de pensión. Juan Bravo señala que esto en parte puede deberse a las dificultades para conseguir empleo que tiene este segmento etario, lo que los lleva a desistir. A eso se sumó el efecto de la Pensión Garantizada Universal (PGU), que se creó en 2022, que mejoró las condiciones para muchos jubilados, y otro cambio estructural que pudo llevar a muchas personas a preferir pensionarse que seguir buscando un empleo.


En términos generales, Juan Bravo señala que una razón importante de la lenta recuperación del empleo es la 'recesión moderada' por la que ha tenido que atravesar la economía chilena. 'Tras tres trimestres consecutivos de contracción anual de la actividad económica, los ritmos de generación de empleo asalariado formal en el sector privado se han reducido dramáticamente, lo que ha mermado el dinamismo de la creación de empleo total', plantea.


La economista del ESE, de la U. de los Andes, Cecilia Cifuentes, afirma que 'la evidencia es muy clara en mostrar la fuerte relación que existe entre la creación de empleo y el crecimiento de la inversión. Esta última lleva, como tendencia, una década prácticamente estancada, y algo similar se ve con el empleo asalariado privado'.

Agrega que 'la emergencia laboral actual, muy bien denominada por David Bravo, requiere como condición básica que se logre recuperar la inversión'.


Efecto en índices de pobreza


Para David Bravo, el hecho de que el rezago en empleo se observe principalmente en grupos más vulnerables 'puede traer como consecuencia un importante efecto negativo' en los índices de pobreza y distribución del ingreso. Consigna que en la encuesta Casen de 2022 los subsidios monetarios que se habían implementado por la crisis jugaron un papel importante, pero han ido disminuyendo.


Coincide Cecilia Cifuentes, quien señala que en la Casen 2022 los ingresos laborales del 40% más pobre eran inferiores en términos reales a los de 2017 y las tasas de ocupación de estos sectores están cayendo hace una década. En los sectores de altos ingresos, en cambio, las tasas de ocupación están subiendo. Sostiene que, incluso agregando los subsidios, el 10% más pobre está peor que en 2017. 'Parece bastante dramática la situación, el mix de muy bajo crecimiento de la inversión y el proceso de automatización está dañando especialmente a los grupos más vulnerables', plantea.


Juan Bravo, sin embargo, estima que 'existen fuerzas contrapuestas que hacen difícil predecir el impacto final sobre indicadores como la tasa de pobreza y la distribución del ingreso. Los segmentos de la población con menor nivel educativo son los que tienen los mayores rezagos en materia de recuperación de la tasa de ocupación, pero al mismo tiempo este segmento de la población se está contrayendo. Por el contrario, el segmento de personas con educación superior completa exhibe una tasa de ocupación superior a la observada prepandemia y, además, este grupo está aumentando su peso dentro de la población'.


En este contexto, los economistas coinciden en que retomar tasas de crecimiento más altas es fundamental para aumentar el empleo, especialmente formal.


Asimismo, ante el fin en junio pasado del IFE laboral, que fue una medida que ayudó a sostener la ocupación, plantean que se deben evaluar otras políticas de subsidios focalizados y una política que compense de algún modo el alza del salario mínimo.


A mediano plazo, mejorar la calidad de la educación y políticas de capacitación y adaptación a nuevas tecnologías para potenciar la empleabilidad es prioritario.

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