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[EM] Los seniors demuestran que nunca es tarde para comenzar a emprender, aunque haya desafíos

Administrar un negocio propio puede ser positivo para el bienestar de las personas mayores. La actividad, sin embargo, no está exenta de dificultades: la principal, según dos emprendedoras, es mantenerse actualizadas con las formas de venta online . Enlace



Ivonne Ávila (65) recuerda que las ganas de dedicarse a vender sus productos de panadería y repostería las tiene desde los 21 años. 'Pero nunca lo pude concretar, ya que tuve un hijo que siempre fue mi prioridad. Pero, ahora que él se tituló, tengo tiempo para dedicarme a mis cosas. Mi sueño de juventud se cumplió hace tres años, ya que comencé un emprendimiento de mermeladas, panes, empanadas, licores —como cola de mono ahora que se acerca Navidad—, y otras delicias más. Pude dejar de trabajar apatronada y hacer lo que amo y me gusta', dice Ávila, quien vende sus preparaciones en diversas ferias de emprendedores en Santiago y por Instagram en su cuenta @deliciasdelabibi.


'Iniciar este proyecto fue un riesgo en lo económico, pero lo quise concretar, ya que me encanta cocinar. Además, tengo el apoyo de mi pareja y mi hijo. Es una satisfacción que los consumidores que me compran queden felices, ya que mis productos son ricos, están hechos con ingredientes de primera calidad, son bonitos de presentación y, por sobre todo, los hago con amor. Todo eso la gente lo valora mucho y a mí me hace feliz', cuenta la emprendedora.


Y añade: 'Los que me compran son casi siempre jóvenes, valoran mucho mis cosas, y gracias a ellos me he ido haciendo de más clientes porque traspasan su experiencia de compra con otros. Hacen videos o fotos y me etiquetan en Instagram'.


Herramientas digitales


María Jesús García, gerenta de Desarrollo y Negocios de la plataforma Trabajando.com, afirma que 'las personas de más de 60 años son cada vez más activas y tienen ganas de seguir aportando a las empresas y a la sociedad. Hay que recordar, además, que la esperanza de vida es cada vez más larga, esto las lleva a querer, y muchas veces necesitar, seguir activas laboralmente'.


En esta línea, la experta advierte que el desafío más importante de las personas mayores que se deciden a emprender es 'estar al día y aprender de las distintas herramientas tecnológicas necesarias, tales como poder utilizar inteligencia artificial, trabajar en la nube o coordinar equipos online'.


De hecho, para Ávila, una de las principales dificultades que vivió con su negocio fue acostumbrarse a las formas de venta a través de redes sociales. 'Cuando recién empecé con Instagram me costó un poco, pero mi hijo me enseñó a hacer publicaciones y que salgan bonitas', dice.


Yolanda Valdivia tiene 60 años y desde 2018 tiene un emprendimiento (@quokka.pets en Instagram) de 'ropa exclusiva, a medida y de alta costura para mascotas. Yo la hago y venderla me ha dado mucha satisfacción al darme cuenta de que no tengo límites para aprender, lo que me impulsa y me da aliento para seguir en el fortalecimiento de mis capacidades', comenta.



Al inicio, admite que no entendía bien cómo vender por redes sociales, pero lo logró: 'Recibí mucha ayuda de mi hija y también intencioné aprender buscando tutoriales en internet'.


El contar con un negocio propio le ha servido para solventarse económicamente y también 'para trabajar con otras personas y armar redes de apoyo. Además, he aprendido a adaptarme para congeniar mis tiempos para el desarrollo espiritual y de conocimientos virtuales a las actividades manuales, a las relaciones de amistad y el descanso. Todo lo anterior me retribuye en el ámbito de la salud, ya que cuento con más energía y puedo crear un ambiente más saludable, acogedor y humano a mi alrededor', señala Valdivia.


Otro beneficio es 'que he podido fortalecer la fe en mí. Mis confecciones son muy valoradas, recibo comentarios positivos por el buen trato que doy cuando vendo y, por sobre todo, los clientes se sorprenden al ver que mis productos son tan diferentes y de buena calidad. Las personas que me han comprado reconocen mi trabajo con alegría, sorpresa, y cuando llega nuevamente la temporada invernal (que es cuando más frecuentemente se viste a perros y gatos), me solicitan nuevos pedidos, lo que es una gran satisfacción'.

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